Lynx
Yo conozco, Yoalí Ahadí, el color del vino de tus ojos.
Yo te conozco: eres la cebada del campo de Ninive.
Alta, espigada y sujeta a la firmeza del viento
Si antes te llame hierba verde,
ahora te nombro nuevamente: eres la hija de Nimrod,
el primer poderoso sobre la tierra.
Prima de Mesopotamia e hija de Babilonia,
Conozco y atisbo la seda que te conforma:
cuello, espalda en caída libre, mudo abismo.
Yo sé que el vino es la naturaleza ultima de tu mirar.
A fuerza de encontrarte a diario me embriague con ellos.
A fuerza de mirarte me embriague de ti.
Eres el fondo de esta línea.
Y siendo vino el último discurso de tus ojos,
yo solo acierto a decir una cosa: Mi copa esta, hacia ti, inclinada.
