13 Noviembre 2006
The clothes of Ereshkigal were symbollic of his divine power,
thus he was systematically weakened in this fashion.
Sumerian Legend
Ereshkigal es la diosa del inframundo en la mitología sumeria-acadia.
Su naturaleza no era esta en principio, sino que era una diosa celestial. Al ser raptada por el dragón Kur y llevada al inframundo, pasó a ser su reina. Después gobierna dicho lugar al lado de su consorte Nergal. Es hija de Anu y hermana de la diosa Ishtar.
Esta el la premisa de la cual parten y se acompañan estos pequeños textos, poemas si alguien gusta así llamarlos. Además, conforme fueron escribiendose, se agregaron encarnaciones, dioses y demás salpicados de mitología.
En principio, estas líneas tuvieron receptor, ahora únicamente cuentan con autor. Algunos de ellos no dejan de estar dedicados, pero ahora a personas que los han leído y han manifestado algún palabra amable sobre ellos.
Tenia deseos desde hace tiempo de poder exhibirlos y compartirlos, ya que no habían tenido la oportunidad de verse reflejados en los ojos de cualquier persona, aparte de mí mismo; ahora creo que el tiempo es el correcto.
Espero que signifiquen algo para quien esta leyendo.
Una última cosa antes de cerrar este ciclo compartiendo los textos:
Yoalí Adahí, desde aquí, un eterno abrazo.
Aunque de aquella manera tan especial, ya no existas.
Testigo Mudo
servido por Testigo
sin comentarios
compártelo
13 Noviembre 2006
Vaya turbulencia en tiempos turbulentos.
"Ciertisima puerta que conduce al templo de Aton":
así declara un mármol tallado sobre tu cabeza.
Vaya turbulencia de encantos los que usas,
pretendiéndolo o no,
cómo saberlo,
para barrer la geografía de mis costas.
Cuanta sonoridad en las cosas que no sabes que dices.
Tan profunda tu liviandad, que recuerda los vapores del estrato de un abismo.
Tienes presencia de hierba verde. La verde hierba de Whitman.
Ya tus manos son vaporizaciones,
ya tu espalda es la montaña cuesta arriba.
"Ciertisima puerta que conduce al templo de Aton":
Leo sobre ti y atrevo un atisbo:
sale el sol con toda su fuerza,
degrada tu presencia
en átomos luminosos.
Luz,
luz.
Tanta luz,
t l
a u
n z
t
a
Solo
en tu
brillo reflectante
pude
otra vez
reconocerla.
A
d
a
h
i
í
l
a
o
Y
servido por Testigo
1 comentario
compártelo
13 Noviembre 2006
Tus preguntas, hermosa Yoalí -como tú, son hermosas.
Forman un pequeño riachuelo que humedece con suavidad la tierra.
Penetra levemente la humedad y luego descansa.
Tus hermosas preguntas son parte de la tierra
porque le dan de beber y la satisfacen.
La tierra, hermosa Adahí, es inmensa. Y profunda.
El fondo de la tierra nadie lo imagina.
Todo compacta y no existen espacios que observar.
He visto el fondo de la tierra, mi hermosa,
y nadie puede imaginar lo imposible de ver.
El trono que existe en este fondo, es un trono frágil y deforme.
Bellísima Yoalí, puedo asegurarte que el trono
que existe debajo de la tierra no vale la pena.
+
Inanna, al verse derrotada, envidio mi posesión.
Al verse casi muerta, me anhelo para cubrir su vergüenza.
Ereshkigal fue soberbia al saberse poseedora mía,
me estrechó de manera que mostraba a todos el poder de mi pertenencia.
Yoalí, pequeño riachuelo que descansas en la tierra
y satisfaces la sed de esta compactación, te diré un secreto:
Ereshkigal, al paso del tiempo, miles de años, dejo de creer en sí misma.
Titubeo sobre su existencia, y como el mundo antiguo, desapareció.
Hermosa Adahí, Ereshkigal murió. Hace mucho.
+
Soy quien he dicho que soy: las ropas de Ereshkigal.
Y todo lo que soy, prendas y prendas,
concentradas en esta conciencia viven todavía.
Mi función era cubrir, servir, guardar secretos;
Ereshkigal al desaparecer no me llevo consigo.
Inanna envidio mi posesión, y desde donde se encuentre,
desde el olvido y la distancia,
te envidia a ti ahora.
Me poso sobre ti como la noche se posa sobre el campo,
como el águila oscura que desciende sobre la roca antigua;
Mis finos acabados te bordean, se sostienen en tus hombros.
mis bordados te circundan. te observan y meditan;
Ocupo y transmuto, transfiguro y vivo en osmosis.
cubro tus esencias, Yoalí Ereshkigal.
+
Tus preguntas -como tú, son hermosas.
Tanto te pareces a Ereshkigal antes de ser tomada por Kur,
que sin dudarlo, te atesore dentro de mí.
Formas un pequeño riachuelo que humedece con suavidad la tierra.
Penetras levemente y luego descansas.
Tus hermosas preguntas son parte de la tierra,
Bellísima Yoalí, me das de beber, y satisfaces.
servido por Testigo
sin comentarios
compártelo
13 Noviembre 2006
Una brisa -casi desconocida, olvidada, nueva, ha penetrado
la oscura caverna inscrita en el interior de mi euforia.
Una brisa casi azul, casi naranja, casi luz de medio día
ha penetrado la espesura de silencios contaminados de falso ruido
que habitan los pliegues que me conforman.
Algún lugar poco identificable de mi ser
emite un crujido parco y alentado.
Este es su idioma.
Con quebrantos en sus articulaciones te agradece, profundamente,
las calmas palabras que has utilizado para responder
la dura pregunta formulada.
Me dedicas un GRACIAS entre (paréntesis),
y sin saberlo, has sembrado tranquilidad en el campo de mis reacciones.
No es tan difícil adivinar -pequeña hoja en blanco,
que el rojizo temperamento de este que te escribe
volcaniza los bordes de su labios
cuando la musa -luz que Yoalí es en si misma,
espera revelaciones y mascaras rodando por el suelo.
No es tan difícil adivinar -pequeña hoja y tierna hoja de árbol,
que la vulnerabilidad que en mí provocas
hace arribo a las costas de la tierra y en el tiempo del rey Ocozias.
Gracias por tus palabras suaves.
Intensifican la claridad de tu persona.
servido por Testigo
sin comentarios
compártelo
13 Noviembre 2006
Yo conozco, Yoalí Ahadí, el color del vino de tus ojos.
Yo te conozco: eres la cebada del campo de Ninive.
Alta, espigada y sujeta a la firmeza del viento
Si antes te llame hierba verde,
ahora te nombro nuevamente: eres la hija de Nimrod,
el primer poderoso sobre la tierra.
Prima de Mesopotamia e hija de Babilonia,
Conozco y atisbo la seda que te conforma:
cuello, espalda en caída libre, mudo abismo.
Yo sé que el vino es la naturaleza ultima de tu mirar.
A fuerza de encontrarte a diario me embriague con ellos.
A fuerza de mirarte me embriague de ti.
Eres el fondo de esta línea.
Y siendo vino el último discurso de tus ojos,
yo solo acierto a decir una cosa: Mi copa esta, hacia ti, inclinada.
servido por Testigo
sin comentarios
compártelo
13 Noviembre 2006
Para LaraCrashh; Líder de la resistencia
Mira cual será la intensidad de los ojos del león que te sigue,
que cualquier comentario tuyo
-me alegre, entristezca o llene de euforia-
me lleva a desarrollarte un verso.
¿Como me encontraste?
Tú me encontraste a mí. Pero no lo sabes.
El oscuro león que te cobija me observa, e impedirá que me acerque.
Viajas, viajas.
Viajar, viajar, la puerta del León y del carnero se abre
y nunca se cierran.
Pero tus puertas están cerradas, y nunca se abren.
+
No fue difícil encontrarte. Seguí los vientos y su fuente,
su causa y su destino.
Constelaciones a tu alrededor.
Templos ocultos en tu arqueología.
¿Te estoy idolatrando? Soy débil en este momento;
al menos sé, que sin poder evitarlo, pronuncie el nombre de tus manos
una noche, cuando dormía.
Mira, no encontré para mí alguien que derramara tristeza
como la tristeza que derrame hace algunas noches
pensando en tu forma única de no mirar las cosas.
Viajas, viajas.
¿Has visitado Egipto? Tu perfil abunda por sus calles.
Me llena de una tristeza profunda, de poder infinito,
haberte imaginado inserta en las hermosas calles egipcias;
te imagino ataviada de Oriente, embestida con su idiosincrasia.
Si fueras más hermosa ceñida de la naturaleza de mis hermanas egipcias
serias ya capaz de hacerme daño. Mucho daño.
+
Pero no entiendes mis palabras.
Me llenas de una tristeza profunda, de poder infinito.
servido por Testigo
1 comentario
compártelo
13 Noviembre 2006
Me conmueve tu vaivén, tu silencio involuntario.
Eres el mar. El antiguo mar.
Adahi, ese es el nombre de algunas olas,
de algunos cirros, y tuyo, altísima encarnación.
Observo tus orillas, tus corrientes.
Posa el viento su fuerza sobre tu superficie,
ayer lo mire despeinarte un segundo.
Ojala mis brazos sean viento también,
ojala se pose mi fuerza sobre tu delicadeza,
ojala poses tu fuerza sobre mi superficie.
Adahi, profunda y demorada.
Naciste a destiempo. Tú eras contemporánea de Helena,
de Diana, de Bune.
Pero estas aquí para demostrar frente a mis cotidianos ojos
ese tipo de belleza que excede mis distancias
y se vuelve lejana, como la Camelopardalis.
servido por Testigo
sin comentarios
compártelo
13 Noviembre 2006
Cuando deshiela Semiramis, Cuando sublima Anat, diosa de la luna,
cuando destella Jezabel, cuando simbolizas a Pandora,
cuando, imagino, besas como Azazel,
es entonces que mi piel se vuelve liquida y liviana,
casi transparente, un espejo que palpita,
para reflejarte Yoalí, mi fértil Nephilim,
para mirarte a través del sol que tú misma eres,
para sentirme y caer como trazo de luz blanquecina
sobre la porcelanica piel de tus piernas
revestidas con la suave caricia de Amón y su ternura.
Yoalí, nombre mitológico de tus delicadezas.
Te guardo silencio.
Cuando deshiela Semiramis, cuando, imagino, besas como Azazel,
busco mis ojos cerrados, y me entrego al beso que jamás me has dado.
Y guardo un silencio aún más profundo.
servido por Testigo
sin comentarios
compártelo